Hace ya muchos años en los que los Hermanos Quintanar nos escapábamos algunas noches al corral a jugar con nuestras super gafas de visión nocturna a buscar gamusinos, nunca conseguimos ver uno.


Teníamos petardos, gomas de mascar, tirachinas, ballestas construidas con maderas viejas y pinzas de la ropa, una cangrejera, dos botes de pintura, una navaja suiza, dos relojes Casio f-91 que sincronizábamos, varios hilo pitas que quitábamos a Manolo, dos tenazas y unos walkie-talkies que nos regalaron por reyes, no sabíamos que tamaño tenían, ni de que color eran, si eran grandes o peligrosos, si mordían o escupían fuego por la boca, si tenían visión láser o eran capaces de transformarse instantáneamente en piedras para no ser vistos. Lo único que sabíamos de los gamusinos era que salían por la noche y que todos los chavales del pueblo estábamos como locos por ser los primeros en atrapar tan preciado tesoro.


Veinte años después, casi de manera involuntaria y quizás fruto de aquellas inquietudes e imaginación, decidimos volver a adentrarnos en una nueva aventura, crear nuestra propia cerveza, la Cerveza Salvaje, y aquí estamos deseando que llegue cada vez a más personas.